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MAYO VINO Y SE FUE
2014.06.03 03:38:10

MAYO VINO Y SE FUE

 

Cuando se acerca mayo comienzo a inquietarme. Sé que llegará y no lo puedo evitar. Sé que se acercan los últimos tres días del mes de mayo cuando mi vida cambió por completo y mi esposo moría en mis brazos inesperadamente. Luché por meses para borrar de mi mente esos terribles recuerdos.

 


 

Tres días de dolor, sufrimiento, angustia, ansiedad, confusión. Tres días de una montaña rusa de sentimientos y emociones. En un momento te daban esperanzas y al segundo siguiente siempre no. Entendí que el estar estable en un hospital no significa lo que yo entiendo con esta palabra. Para mi está estable significa fuera de peligro. Para los médicos significa: “No hay cambio”. En un momento el Dr. estaba feliz porque su cerebro funcionaba y a la hora: “Lo siento señora, el cerebro de su esposo está bien muerto.” No puedo describir el dolor y la impotencia que sentí. De tajo me arrancaron lo que era mi vida hasta ese momento. Un aneurisma cerebral había acabado con la vida de mi esposo  súbitamente. 

 

 

 

Cada año llega mayo.  No es que me prepare para sufrir pero  sin querer me traen a memoria esos recuerdos que sin desearlo me lastiman y me entristecen. Y pasan!!! Y a eso voy.

 

Muchas veces en la vida nos predisponemos al dolor, o de plano el dolor cae de sopetón a nuestras vidas y sentimos que nos quitan el aire. Quizás estás en una situación difícil y no sabes qué pasará, cómo salir, cuánto durará. No le ves salida, no ves la respuesta, no ves un buen resultado y tu cabeza gira y gira, te quieres bajar del carrusel de la incertidumbre pero no puedes. Y te quiero decir que “mayo ya se fue”. Así es.. ya terminó, ya pasó, ya no está. Ya lo superé, ya lo pasé, ya lo viví y ahora a lo que sigue. Y es eso, enfrentar lo que se viene pensando que no durará por todo la eternidad. Hay un fin. A mi no me gustó mi propio desenlace. Mi hombre falleció. Sin embargo lo confronto, lo lloro, lo platico, lo saco y me levanto, me sacudo el polvo, me limpio las lágrimas y estoy lista para la próxima vez que me vengan los recuerdos, las tristezas y los dolores. Hasta que lloras menos, sufres menos, te compadeces menos y permites que de la ruina y de la muerte salga vida. 

 

Recuerdo una película en donde el ingreso principal de esta familia eran sus viñedos. Sin embargo todo el viñedo se había quemado. Cuando fueron a evaluar los estragos no había nada mas que la raíz verde del primer árbol que inició la cosecha. Había esperanza, había que volver a sembrar. A veces en medio de la ruina tenemos que encontrar esa raíz verde, ese remanente que nos queda muy adentro pues lo sembró Dios en nosotros y no está muerto. 

 

Mientras hay vida hay esperanza y al enfrentar las pérdidas, las desilusiones, las incertidumbres, la enfermedad y las diferentes circunstancias que pasamos la clave es que LO VAMOS A PASAR. 

 

Mayo ya vino y ya se fue. Es como que amanece en junio y todo lo siento diferente. Así ocurre cuando de pronto te cansas del dolor y un día amanece y ves todo diferente y puedes convertir toda esa experiencia en algo que de fruto. 

 

He aprendido a valorar más la vida de mi esposo que su muerte. Su vida no fueron esos tres días, su vida duró 52 años y me he dedicado a recordarlos más y permitir que esos recuerdos pesen más que tres mugrosos días.

 

Mayo viene y se va y cuando lo confrontas y piensas que estás en el mismo lugar solo piénsalo como que estás en una escalera de caracol. Subes y de pronto te enfrentas a la misma situación otra vez, pero un peldaño más arriba.. 

 

 

Mayo ya se fue!!!



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